miércoles, enero 28, 2009

Actividad


Texto


Texto inédito de MarielaMalhue




Vuélvete contra los monstruos bífidos te digo
apártate apártate de esas bártulas permanencias sin seducción
mejor es rajarme las piernas
abrirme el cuerpo en dos
rajar la hoja rajar Grafías
todos los tipos de papel las tintas la encuadernación
rajarme escupir taxonomías completas
que se espere la avenida su acontecer
mejor es Arrástrame a tus piélagos
a cada eco de tu espacio
a cada antigua catástrofe tuya
de esas que ellos no saben pero hablan dicen

Y el canto corifeo que como que se abre desde mi ombligo
como que así tus ondas rompiendo esta alcoba su inmunidad
el canto mi eje:

la situación del impulso a mis días completos y blancos bañados en leche tibia tú alba manada que me ríes ríes el espacio con diagramas hoscos tuyos bestia hermosa de esa palabra la altitud las analogías una recursión llena y proteica los enlaces bordando una espora entre estos otros que somos casi una pura sílaba y único signo palpitando la sal
los sabores del ardor
el gravamen que debo otorgar

cuando se detiene el canto y su jadeo
cuando se detiene la lluvia de ese sudor
y hay cuatro piernas salvajes que no saben más que la luz que emanar
cuerpos como perfectos espejos de agua
y echar chispas las plaquetas de la piel
y pedestre e incompleta reacción la nuestra
esas bocas como que evitan
tenerse que homologar ante una ciudad murmurada y rendida
solamente en comentarios es su construcción

evitar tanto ahogo quebrado
quiero con los pilares del corifeo
el eco del canto y del desencanto no lo hablo
no digas que sí porque yo
no he hablado aún en todas mis lenguas
mis propias heridas que no mostraré
en silencio están escritas aquí en mis sienes
tu costumbre a los desgarros yo no sé y este trato hecho
de improviso este ardid
el reverso en la costumbre es el imán que une los nombres
como la inusitada traición
a hacer como que sí cuando elijo el disimulo de mi estar
cuando le digo al corifeo que por favor
respóndele tú a la legión de ese misterio
al improviso de este ardid
a este aceite analfabeto que

.......... /dos provincias ha acercado en una pura construcción
de puro antojo suyo
a no poder hacer contrariarlo


.
***

sábado, enero 24, 2009

Actividad

Texto


de EL LABERINTO CIRCULAR Y OTROS POEMAS (1995)
Alexis Figueroa



Alicia en la clínica


Una parte suya dice que aún está,
la otra sostiene que se ha ido.
Corolas y canciones se le mezclan en la mente
mientras un gusano aspira el humo del haschís.
Una parte suya dice que no está,
se encuentra afuera,
la otra parte de ella la contempla más tranquila,
con un traje color carne pero vuelto del revés:
le han invertido como un guante,
dejando al descubierto el esqueleto
de su educación sentimental.
Y que caos está Alicia que no está, se encuentra afuera
que caos está Alicia intentando descubrirse
en la Alicia verdadera, reflejada en la imagen de detrás.
Que caos este juego y pobre Alicia,
con los conejos blancos que le llevan tiernas setas,
tiernas setas de crecer y de achicar,
tiernas setas cogidas con cuidado y entre todas una,
ofrecida por la oruga farmacéutica,
que la timbra en la parte superior.
Salud a los circulares fosos de bioquímicos fantasmas, salud a las esféricas sustancias de chamanes, salud a las cápsulas redondas en los frascos, vestidas con el hábito de Hipócrates y la condecoración de los Hermanos de la Caridad.
Cada seis, cada ocho horas, Alicia corre en círculos,
mas no se mueve, está sentada,
mientras los conejos blancos -helados, espantosos
como el hielo del infierno- dicen
"muerde aquí, después allá, sé buena chica,
no te hagas la heroína y devóratela entera"
(así dice el coro de conejos al compás de sus estéreos).
Y ella patalea sobre el piso de baldosas,
dando un mordisco y otro a un solo lado,
hasta que le meten un sonda y lentamente,
baja el valium del Olimpo a su garganta.



Poema apocalíptico final


En la escena aparece una palabra no muy grande.
Es verde claro y arranca por la selva tropical

La selva es verde oscura, está llena de ruidos.
En las alturas los pájaros se refugian en sus nidos.

Aparece otra palabra aún más grande.
"Didascalia"puede ser, o "calipigia".

(También es verde clara y contra el fondo
se distingue con gran dificultad).

Lianas, enredaderas, árboles y arbustos,
orquídeas, aborígenes, animales que dan susto.

La palabra chica arranca de la palabra grande.

Ruidos de persecución, chillido y grito.
Cae la noche lentamente en el abismo tropical.

La palabra grande atrapa a la pequeña por la pata.
La palabra grande se solaza como gato entre las ratas.

La palabra grande engulle una vocal con parsimonia,
mientras descansa echada en un tronco milenario.

La palabra grande se sienta en un escaño,
mientras mira por la tarde la TV.

(Y usa una servilleta cuadrillé).

Su digestión tiene la forma de un soneto,
derivado de las artes del panfleto.

Con un palito escarba en el cadáver de la palabra chica,
yacen letras aplastadas bajo la gigantesca pata.

Ella, indiferente, se baña en los géiseres de luna,
después se envuelve en una albina bata.

"Corten" dice el director, "todo está malo".
"No saben actuar" les asegura.

Ahora las palabras caminan abrazadas,
buscando un bar para olvidar.

Penetran en un tugurio miserable. Piden vino.
"Trae trago" dice una, "trae trago Marcelino".

Les traen un pequeño monosílabo crocante,
que la mayor coge delicadamente, con sus guantes.

(Comen en silencio: caníbales degustando un canapé).

Piden pan, más vino y ensaladas:
se sienta entre los dos una palabra con pestañas
encrespadas.

Pide fuego. Las palabras sacan fósforos.
La palabra saborea lentamente una chupada.

Más tarde las palabras sentadas a la mesa,
ríen dando muestras de embriaguez.

Han olvidado su fracaso como actores.
Y regresan muy contentas al laberinto circular.


***
Los escritos reproducidos pertenecen a un libro que el mismo Alexis Figueroa me regaló hace ya unos años.
Alexis Figueroa (Concepción, 1956) es ya un poeta de culto desde su obra Vírgenes del Sol Inn Cabaret (1986) que obtuvo entonces el premio Casa de las Américas.

miércoles, enero 21, 2009

Texto


Selección de escritos de Cristian Antillanca



A CONTRALUNA

.......................................................... Para Adiuray


Quiero recordarte así
con tu cara a contraluna
callada
recostada en mí
como en un tronco viejo
Quiero recordarte aquí
donde la noche
es un recuerdo
y las estrellas son abuelos
que nos miran
desde el país azul
donde estamos todos
donde nadie se extraña.


VUELVE EL ANTIGUO REFLEJO

Vuelve el antiguo reflejo del río
donde se vienen a mirar las gaviotas
Asoman los antepasados
Aparecemos nosotros
cuando éramos felices
y podíamos mirar nuestra cara
en el ya antiguo reflejo del río.


GUAIRAFOS

Para los chicos del puente
Sobre el río se han congregado
las estrellas
en torno a la luna
hablar del tiempo que nos hicieron olvidar
Pasan los chirres moviendo los cardúmenes
y los guairafos se van al mar
Es verdad hemos perdido señales
que nos dejaron los que antes estuvieron
que somos vestigios de fiestas pasadas
y que si alguien nos pregunta
decimos:
"Somos los chicos del puente
y estamos esperando que la mar se amance"
Es cierto que algunos ya debimos
habernos ido de este club
Pero aquí... reunidos sobre el río
hablando con las estrellas
la luna
riéndonos como pililas
somos los enduendados aporratadores
de caballos
los que ahora como cada día brindamos
porque mañana seremos
vestigios despertando
sobre la playa.


ESPIRITU

"todas ibamos a ser reinas
de cuatro reinos sobre el mar"
G. mistral


Vuelvo al pueblo
a las mismas calles
que para ti fueron pasarelas
Los botes no tienen tu nombre
Ya no te sueñan como a una sirena
y este año no te nombrarán
reina del mar
He vuelto a este pueblo
que capea el viento
detrás de los cerros
que se pierde bajo la lluvia
para que aquí alguien te recuerde
como la que no quería
su nombre en un bote
ni una lancha
sino irse en un transatlántico
a las calles del mundo

Tu ausencia no ha cambiado nada
Los botes zarpan sin tu nombre
El pueblo perdido bajo la lluvia y el viento
se agarra de los cerros
Y yo como penitente he vuelto
a una gruta que ya no existe.


SOY UN DUENDE


Soy un duende
sentado en el techo de mi propia casa
cuando el lucero del atardecer
es la única lágrima
en la cara del cielo.


CUANDO LLEGABAS

El sol cae sobre el chuponal
El viento sur llega a los huesos
Los caballos que pastaban quietos
se asustan
corren
En el mar el marullage ha florecidos

Recuerdo cuando en la orilla
los perros y yo te esperábamos
Cuando llegabas a puerto
ellos saltaban sobre ti
te lamían la cara
tu reías
Yo los envidiaba
Pero no te culpo
lo nuestro era el silencio
Para mí tú eras la lanza que descansaba
en un lugar preciso de la casa
Ahora que no estás escribo
para que el silencio venga,
como cuando de la mar llegabas.

.

***

Cristian Antillanca. Nacido en Huiro, Corral en 1974, comunidad mapuche-lafkenche de la provincia de Valdivia.

martes, enero 20, 2009

Descarga


Descarga en pdf. dos artículos como adelanto de CUADERNOS QUILTROS nº1:
.
- Claudia Muñóz Contreras. "Devenir legión: la configuración del sujeto heterogéneo en “La bailarina” de Gabriela Mistral".



- Marcos Arcaya Pizarro. "Hacia el sentido fronterizo del rostro en ´Vieja` de Gabriela Mistral y ´Anestesiada` de Gustavo Barrera.



Cuadernos Quiltros nº1 ISNN 0718-5987. Valdivia, Chile, enero 2009.
.

sábado, enero 10, 2009

Texto


CARNE MOLIDA
por Emilio Vílches Pino






La puerta sonó tan fuerte que despertó sobresaltada, asustada, confundida. Su marido, su chanchito, no había llegado a casa y ella como buena y abnegada esposa se había quedado dormida sobre las tapas esperándole, encantadora, celestial, demasiado hermosa para su chanchi. La cosa es que su chanchi golpeó la puerta muy fuerte, así que se levantó, confusa, miró por el cerrojo y ahí estaba él. Aún no salía completamente el sol, debían ser las seis de la mañana o algo así. Abrió la puerta.

- hola- dijo ella.

- puta de mierda- respondió chanchi entre dientes.

- ¿qué?

Y él que empuja a su perrita sobre la cama, cierra la puerta y se tira sobre ella, rojo de cólera, sudando, apestando a ron barato y tabaco. Le toma las manos, la inmoviliza.

-ya sé quién es, ya sé quién es ¿así que clases de pilates? ¡A la mierda el pilates!- gruñía chanchi.

-oye, el pilates hace muy bien, sirve para…

-¡qué me importa para qué sirve el pilates! ¡Ya sé quién es! ¡Ya sé quién es!

-¡pero qué es lo que sabes!- gritó la perri.

-¿te haces la tonta? ¡Ya sé que te acuestas con otro!

La perri quedó un instante en silencio, absorta, mirando directamente los ojos en llamas de su chanchito. Luego dijo lo único que se le ocurrió…

- eso es mentira.

- ja, y más encima eres descarada, sé que te acuestas con otro y sé quién es.

- ¡mentira!- y forcejeaba, trataba de sacarse a su chanchi de encima, pero él era más fuerte – suéltame, suéltame- pero no, no, no podía, trataba de golpearlo, pero no, algo cayó, algo se rompió – ¡vas a despertar a los vecinos!- pero chanchito no estaba dispuesto a oír razones, chanchito quería SANGRE…



******************************



Cuando las cosas se calmaron chanchito y perrita abrieron unas latas de cerveza y se sentaron en la cama, él aún colérico, ella llorando suavemente. El sol ya casi inundaba la habitación…

- y según tú- dijo ella, mientras se le caían los mocos- ¿quién es mi “amante”?

- el pelado de la carnicería.

- ¡qué!

- El pelado de la carnicería, no te hagas la hueona.

- ¡Y de dónde sacaste que es el pelado de la carnicería!

- Él me lo dijo

Silencio. Chanchito prendió un cigarro, tragó el humo, lo aguantó unos segundos en los pulmones y lo botó mientras agregaba…

- tomamos unas cervezas en el club, todos juntos, así como los jaivas, y el negro Quinteros empezó a hablar cosas, a contarnos cómo conoció a su mujer ¿sabías que la conoció en un accidente? La cosa es que entre tanta cosa y tanta cerveza y todo eso se le salió un mal chiste, de tí y del pelao…

- ¿qué chiste?

- No importa, la cosa es que el pelao salió a mear y yo lo seguí…

- ¡Oh!

- Y lo tomé por la espalda y le dije “a ver pelao de mierda, así que me estai cagando con mi perrita, dímelo en la cara, y el pelao lo negaba, pero se notaba que estaba mintiendo porque…

- ¡para! ¡para!- y lloraba y se le caían los mocos a la perrita.

- Estaba pálido, casi lloraba, sabe que yo soy arrebatado, así que lo agarré del cuello y le dije que me dijera la verdad, que sería peor si me enteraba después y…

- ¡para por favor!

- …entonces lo confesó, me dijo que se acuesta contigo, que en la hora de almuerzo de la carnicería se saca el delantal y se viene a MI casa, hediondo a carne molida y a chorizo y se mete a MI cama con MI mujer, si por eso sentía olor a prieta y a longaniza en esta pieza…

- ¡chanchi! ¡me ofendes!

- …así que me emputecí y lo agarré de los brazos y lo metí al portamaletas del auto…

- ¿QUÉEEEEEEEEE?

- …y lo empeloté y ahí lo tengo, en pelota en el maletero…

- ¡no te creo!

- Anda a ver si quieres.

y bajó corriendo las escaleras (¿mencioné que el departamento estaba en un tercer piso?) y llegó al auto y lloraba y trataba de abrir pero no tenía las llaves, entonces ahí venía chanchi , caminando, algo ebrio, haciendo sonar las llaves, y el sol ya pegaba fuerte y las cortinas de los vecinos se movían y ojos espías asomaban y entonces giró la llave y ante los ojos de perri y chanchi…un hombre calvo, de un cuarenta y cinco años, entrado en carnes, desnudo, atado de manos y pies y con una manzana en la boca…¿una manzana?¿como en las películas?... Sí, con una manzana metida en el hocico, mirando asustado, tiritando de miedo, de horror…

-no puedo creerlo- dijo ella, pálida, quieta, CASI como una zombie.

Chanchi volvió a cerrar el maletero, tomó a perri del brazo y ante su nula resistencia la subió al auto, en el asiento del copiloto, luego subió él, echó a andar el motor y salieron disparados avenida abajo hasta meterse en la carretera sur. Prendió la radio del vehículo, sonaba Elvis. Le gustaba Elvis.

-¿no me vas a preguntar dónde vamos?- dijo él, luego de un rato. Pero ella no contestó, seguía mirando la carretera, perdida, pálida, muy quieta.

Serían las once a.m. cuando llegaron a un sitio desconocido, solitario, seco. Entonces chanchi detuvo el auto y se bajó. Tomó un cigarro, el viento soplaba muy fuerte así que le costó un poco (no mucho en realidad) encenderlo. Perri seguía en el asiento delantero mirando al frente, sin decir nada. Entonces chanchi tomó las llaves y abrió el maletero. Esbozó una sonrisa al ver a aquel hombre desnudo con una manzana en la boca. Fue su última sonrisa en mucho tiempo.

***
Emilio Vílches Pino. El Bosque, Chile, 1984. Músico punk, profesor de Lenguaje y Comunicación en Enseñanza Media, Licenciado en Pedagogía en Castellano en la U. de Santiago de Chile.

domingo, enero 04, 2009

Música

THE PEREIRAS
banda independiente
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